Adrenaluna es un viaje circular donde el influjo de las fases de la luna nos recuerda el antiguo oficio de lo encantado.
Desde su cara oculta: la soñada, los poemas de este libro se liberan ciclo a ciclo para reunirse, de trece en trece, para emerger
o naufragar en lo escondido con el orden y la cadencia poética de remotos calendarios olvidados.
Como quien inicia un viaje o un final, como quien desde su cuna carnal alcanza los abismos siderales, esta luna que susurra
entre palabras, que llora entre silencios, que clama o que maldice sus mareas, se cuela entre poemas, se vacía y se llena, mengua,
crece, ama y anhela.
Adrenaluna es la prófuga cara, la escondida, la durmiente, la sagrada; la completa de una luna callada que zozobra estremecida,
ante el pródigo torrente de una gota que la anuncia, como a una bendita maldición poética que no deja de buscar su
propia luz.