Culpa, miedo, angustia, soledad, incertidumbre, desconfianza, impotencia, desesperanza. Estas son algunas de las sensaciones que atraviesan a las personas, ya sean familias o profesionales, que se encuentran en torno a casos de maltrato infantil intrafamiliar. El abordaje sociofamiliar de estas situaciones resulta siempre un desafío para los implicados, pues la tarea de garantizar el bienestar del niño, niña o adolescente se desarrolla en un contexto en el que se cuestiona tanto las capacidades parentales como las competencias profesionales destinadas a tal fin. Así, es fácil entrar en dinámicas acusatorias que bloquean a unos y a otros, y que impiden pensarse crítica y reflexivamente. nA lo largo de estas páginas trataremos de desenredar esta maraña en la que nos vemos atrapados, con la idea de comprender mejor cómo nos relacionamos familias y profesionales y qué posibilidades nos podemos ofrecer. Repensar la relación asistencial desgranando conceptos como parentalidad, poder, control