La melancolía generada por el paso del tiempo, la añoranza de las cosas perdidas y el desvanecimiento de los anhelos es uno de los sentimientos más acendrados y comunes del ser humano. La poesía, con su poder evocador y su capacidad para desvelar los misterios más ocultos del corazón, entra a formar parte de esta dinámica y ejerce la primacía literaria en la interacción entre recuerdo y esperanza. El recuerdo como fundamento de la trayectoria vital y la esperanza como nutriente de un futuro incierto.
El viento que vuela hacia nosotros es un ejercicio poético que va directo a la intimidad de los deseos que pugnan por sobrevivir, a la comprensión del desaliento y al consuelo de los amores extinguidos y encontrados. Recuerdo y esperanza se funden en una simbiosis vital y literaria para intentar entender qué preguntas han de quedar sin respuesta.