La apasionante vuelta al mundo (de la literatura) pasando por un montón de hoteles (literarios). De Adén a Zúrich, de Agatha Christie a Tolstói, del Hotel Elephant al Chelsea, de letra en letra del alfabeto y de continente en continente, el imaginario novelesco está poblado de hoteles, lujosos o miserables, más o menos metafóricos. Algunos fueron testigos de muertes (Chéjov, Lautréamont), disparos (Verlaine y Rimbaud) y pasiones (Apollinaire), otros fueron frecuentados por fantasmas (como los que vieron Julien Green y Yeats), o por ladrones (como los que coincidieron con Maiakovski y Zweig). Hoteles literarios no es tanto una sencilla evocación de los lugares como un bellísimo viaje de una habitación de hotel a otra para que el lector se aloje con los más grandes escritores de la historia.La crítica ha dicho? «Uno de los libros más hermosos del año». Marc Lambron, Figaroscope (Le Figaro) «Muchísimos años atrás, mochileando por Ecuador, encontré Hoteles literarios [...]. El libro era importado y caro. [...] Lo compré igual. Me tuve que regresar antes a Santiago, pero sentí que valió la pena. Por dos o tres dí