En este libro hay celos, manipulación y bastante vergüenza. Pero también una crítica brutal al hecho de que las mujeres aprendan demasiado pronto a no molestar. Tiffany se despierta en una celda. Seguro que piensas que no tiene nada que ver contigo, pero enseguida empezarás a reconocer los síntomas: la necesidad de caer bien y de disimular la tristeza incluso cuando por dentro estás hecha polvo.