Tropezamos en ella con nombres de in¡vestigadores que a primera vista po¡dr¡an parecer ajenos a la filosof¡a. Sin embargo, están totalmente im¡bui¡dos y orientados por el pen¡sa¡mien¡to de una época, y gracias a él han lle¡ga¡do a sus descubrimientos cien¡t¡Â¡fi¡cos. Algunos de estos nom¡bres son tan ilustres como los de Freud, Haec¡kel, Klages, Jung o Planck.Ha¡ber¡los incluido cons¡ti¡tuye, sin duda, un acierto positivo del autor.Esto indica su deseo de escribir no sólo una obra completa en su gé¡ne¡ro, sino además una obra útil, una his¡to¡ria que presente las soluciones que han dado los hombres más dis¡tin¡gui¡dos en el or¡den conceptual a los pro¡blemas más reales del hom¡bre y a su deseo de co¡no¡cer las co¡sas.A este mismo propósito obedece la in¡clu¡sión de un vo¡ca¡bulario de tec¡ni¡cis¡mos filosóficos al final de la obra, que será de gran utilidad para el que la con¡sulte. El ¡ndice de fi¡ló¡sofos que la cierra está elaborado con el mismo criterio de amplitud y universalidad ya antes apun¡tado, pero además con sentido prác¡tico.