Cuando era niña, recitaba oraciones que no comprendía del todo. Al convertirme en madre, no supe cómo enseñar a mis hijos a orar. Ahora, con la llegada de mi nieto, quiero ofrecerle una guía que le ayude a encontrar su propio camino. ¿Cuál es ese camino? El que él elija... Siempre basado en principios sólidos. Este libro no es religioso, sino una invitación a conectar con aquello que no vemos pero sentimos. Es un hilo invisible que nos guía a través de la vida, marcando una actitud de gratitud y propósito.