¿Qué harías si te prohibiesen tocar un tesoro? Llevar la contraria, ¿verdad? Pues eso mismo hace Simon. El chico abre un estuche y sopla un saxo de 1846, construido por el mismísimo inventor del instrumento, Adolphe Sax. Desde ese momento, todo se vuelve patas arriba en la vida de Simon. Un fantasma y una misión muy particular serán los responsables.