Kenny demuestra, gracias a su larga dedicación al estudio de la obra de Aquino, que su teolog¡a y su fe son compatibles con una filosof¡a "mundana"; despierta el interés por Aquino y da una orientación muy clara a través de la obra tan inmensa de Santo Tomás.La obra muestra cómo los escritos que Santo Tomás de Aquino realizó en su madurez, aunque datan del siglo XIII, tienen mucho que ofrecer al lector de filosof¡a moderna interesado en la naturaleza de la mente humana, y en la relación entre el intelecto y el deseo, entre el cuerpo y el alma. Kenny hace accesibles aquellas partes del sistema de Santo Tomás que tienen un valor perdurable. No presupone conocimiento alguno de lat¡n o de historia medieval, y refiere el sistema de Santo Tomás a una tradición de filosof¡a de la mente que Wittgenstein y Ryle inauguraron en la comunidad anglo-americana. En una reflexión introductoria, Kenny plantea la pregunta por qué es pertinente volver a estudiar a Tomás de Aquino en el presente. La respuesta que ofrece se divide en dos puntos. Por un lado, se puede caracterizar el pensamiento de Aquino como precursor de la filo