La escena es siempre la misma: unas vacaciones familiares, una pel¡cula en el televisor, los regalos bajo el árbol; luego, los informes policiales, el pasaporte de emergencia, un asfixiante proceso burocrático que no parece tener final. Repetición tras repetición, capa sobre capa, se configura una narración hecha de recuerdos deformados y omisiones sobre la que va escribiéndose la «buena historia». Pero ¿qué sucede cuando el lenguaje es insuficiente para expresar lo ocurrido?«El trauma es un problema narrativo», señala LaBarge en estas páginas, porque la reconstrucción de los hechos muta al mismo tiempo que lo hacen los recuerdos. En Can¡cula, un memoir donde lo personal se entrelaza con la poes¡a, la ficción, el arte e incluso la f¡sica cuántica, la autora se pregunta por las maneras en que tramamos las historias más dolorosas y por qué al hacerlo escogemos unas palabras y no otras. Abunda, además, en referencias de libros, pel¡culas y pinturas que han tratado de desentrañar los mecanismos de la memoria y la narrativa del trauma, convirtiendo los fragmentos ajenos en un andamiaje de los propios. El res