, SERGIO ANDRES SCALOGNA / , CARLOS FUENTES
Vamos a darle vida a todas las rosas secas del mundo, para quien tenga el amor de regalarla en mano. Con el amor de un niño siendo un adulto para que la rosa de la fuente de los decesos reviva fresca y vital eternamente.
¿Quizás tú, junto con estas letras, completarás el pétalo que le falta a la rosa? Que el viento soltó de mi mano acercándolo a ti, como una hoja jugando en el viento. Ahí es donde se encuentra el amor eterno, te abriré un camino celestial que todavía no puedes soñar. Tú tienes el corazón de un niño siendo un adulto.
Y al soltar su aroma en el aire, y todos los niños del mundo lo respiren, vamos a oxigenar los latidos de amor coordinándolos con el alma, para buscar entre miles de ellos solo ese latido que tiene su infancia en tiempo latente, abriendo las sendas a Nunca Jamás. En estos instantes, se vuelven abrir las sendas a Nunca Jamás, congelando el presente en un instante.