«Tamara, conviene recalcarlo, es una mujer de orden. Nunca se definiría como una sentimental, y tiene muy claro que para ella la relación empezó con esa frase: .Quiero ganar lo mismo que tú.. Fue la respuesta a la petición del ministro, que pretendía tenerla solo para él. ¿Le importaba o no le importaba ella? ¿Podemos considerarlo amor?». Da igual que Tamara no fuera la que salía en las fotos del catálogo. Cuando Paco se encontró por fin con ella agachó la mirada y esbozó una sonrisa. El todopoderoso ministro cayó rendido, pero lo hizo de una manera tan poco convencional y tan llena de aristas como todo en esta fábula de pícaros al borde de la tragedia, porteros de los más sórdidos tugurios salvados gracias a la política, periodistas enamorados del que manda, pelotazos en tiempos de pandemia, la lujuria entendida como una variante del coleccionismo y un presidente de Gobierno asediado por unas pesadillas que están a punto de hacerse reales. Toda historia pública deja tras de sí una novela posible. Fango y anhelo es el reflejo crudo y esperpéntico de nuestros días más recientes, y de unos protagonistas encade