El t¡tulo del presente libro invita a hacer una nueva filosof¡a cristiana, distinta de la vieja: esta, en lugar de partir del Evangelio para comprenderlo con conceptos filosóficos apropiados a él, lo fuerza a adaptarse a unas categor¡as previas y ajenas que perturban el mensaje revelado porque cosifican al hombre y, por tanto, a Dios. Ello ha perjudicado notablemente a la propia teolog¡a, que siempre demanda a la filosof¡a nuevos y más aptos conceptos. Pero al no ser propuestos, sigue utilizando inercialmente los viejos, y hasta parece afirmar âÇöresignadaâÇö que, como no hay otros, debe seguir edificándose sobre la Escolástica, considerada como la única filosof¡a cristiana porque no conoce otra.Hoy se nos pide realizar la tarea inversa: intentar comprender el Evangelio con categor¡as más apropiadas, partiendo de él y no de una tradición filosófica anterior que ha gravitado excesivamente sobre el mismo. Esta empresa urgente pide la renovación de nuestros viejos conceptos, obsoletos o inadecuados en el mundo moderno y contemporáneo, tan distinto del antiguo y medieval.