Este diario es un diario de mierda porque falta sincronización con el caos. La narradora queda encerrada con dos amigos en un piso de la ciudad. Decide escribir este diario. Durante casi sesenta días registra de forma obsesiva y minuciosa cada gesto, cada comida, cada intento de hacer música con N, la amiga que toca el sitar, cada extraño encuentro sexual con F. Antes, él y ella solo se veían los fines de semana. Ahora, el desayuno que solían tomar juntos le provoca arcadas. Mientras el mundo conocido se desdibuja, ella reflexiona sobre la propia escritura, se pregunta quién es cuando desea y qué forma tiene su pensamiento, ¿quizás tenga forma de banana? Una novela hilarante y combativa en la que lo real se contrapone a la fabulación. El sexo, la identidad, el cuerpo y la lucha política aparecen y desaparecen, tratan de ocupar el centro hasta que el encierro, un día, acaba.