La vida en sociedad, también en el ámbito educativo, nos obliga a tomar decisiones, a posicionarnos, pero a menudo en los extremos no encontramos las respuestas más adecuadas. Las tensiones funcionan como polos de los cuales deberíamos buscar algún tipo de mediatriz ficticia que trace una propuesta equilibrada y ética. En el pluralismo moral, son los valores los que deben servirnos de brújula. Este libro plantea la necesidad de hablar mucho, con calma y con una cierta perspectiva temporal, de cómo se hacen las transformaciones educativas, y, sobre todo, de por qué se hacen, siempre con el objetivo de mejorar el aprendizaje y el bienestar del alumnado.